sábado, 9 de mayo de 2015

LA HEMEROTECA: LIPASAM

Allá por la primavera de 2012, los trabajadores de LIPASAM se enrocaban, a través de los sindicatos en la empresa y sus estructuras, en el último de los mecanismos de conflictos colectivos posibles, la huelga. Entonces y ahora, éste que les habla sostenía que no se trataba de una huelga laboral sino de una huelga política y que no se estaba reivindicando la conquista de derechos sociales ni el mantenimiento de unas condiciones de trabajo dignas, sino más bien el alimento de unas instituciones sindicales anacrónicas que responden a consignas políticas más que a los ideales anarco-sindicalistas que se les presume.

Los trabajadores de LIPASAM votaron en asamblea una convocatoria de huelga sin la conciencia social limpia sino teledirigidos por sus representantes sindicales a una “muerte” segura. Los gerifaltes sindicales no ponderaron bien que los efectos de la crisis habían hecho mella en la opinión pública porque, como decía entonces y sostengo ahora, está muy bien que un peón de limpieza pueda cobrar 30.000 euros, como también lo está que se sometan a las vicisitudes de los que cobran del erario público. Es decir, no puedes sostener que no eres empleado público para que no te afecten los recortes presupuestarios y sin embargo vivir exclusivamente de las transferencias del Ayuntamiento.

Y sí, los empleados públicos,los trabajadores de Lipasam no lo son, aunque cobren del mismo patrón, hemos sido dilapidados socialmente; despidos masivos, congelación de OEP, reducción salarial del 5%, ERTE del 10% de la jornada y salario al personal temporal, ampliación de la jornada a 37,5 horas semanales (antes 35 horas), supresión de la paga extra de 2012, eliminación de todas las ayudas de acción social, reducción de asuntos propios (moscosos) adquiridos lícitamente como contraprestación a detracciones salariales continuas, eliminación de los días de vacaciones por antigüedad (canosos), reducción de días de vacaciones retribuidas, reducción drástica del vestuario de trabajo reflejado en convenio colectivo, establecimiento de la Polivalencia Funcional, en virtud de la cual se eliminan las categorías profesionales para utilizar gratis a los trabajadores y movilizarlos funcionalmente sin compensaciones, anulación de la formación específica y genérica, esterilización de la representación legal de los trabajadores, etc...

Sin embargo, una empresa municipal como Lipasam que vive exclusivamente de nuestros impuestos, que ha querido mantenerse siempre al margen de la realidad social de esta ciudad,se plantó en huelga para las fiestas de la primavera de Sevilla, exclusivamente, por el mantenimiento de unos privilegios y la sin razón de unos sindicatos amanerados y acostumbrados a seducciones y complacencias.
¿Y qué paso con esa huelga y sus demandas? Pues que hubo que bajarse los pantalones por el error de previsión que tuvieron quienes llevaron a los trabajadores a esa huelga política de sibaritas e irresponsables.
Ese nuevo chantaje a la ciudadanía, quedó en agua de borraja y nadie asumió responsabilidades, fue un órdago de muchos que no salió bien y como si nada.

Lo verdaderamente relevante a estas alturas es que no se haya hecho una auditoria externa que confirme los millones de euros gastados en Lipasam y el resto de empresas públicas, que no existan estudios de viabilidad para externalizar con garantías estos servicios públicos insostenibles, que no se racionalicen los cientos de cargos y jefaturas innecesarios que campan a sus anchas por las empresas municipales de Sevilla, eso es lo verdaderamente llamativo.



Y nada, ya veremos como en breve ( ...de aquellos barros estos lodos), cuando empiece la fiebre del consumo y se nos olvide a todos lo que estamos pasando y por qué ocurrió, saldrán los mecenas sindicales a desempolvar banderas que no sienten y amenazar con nuevas huelgas a las primaveras de Sevilla, para amedrentar a los sevillanos, y yo seguiré preguntandome ¿ qué pasó con la huelga de Lipasam de 2012?

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