lunes, 22 de junio de 2015

ESTAJANOVISMO EN LA JUNTA DE ANDALUCÍA





La crisis económica y financiera a la que estamos sometidos durante años ha tenido efectos indeseables, para casi todos. Los empleados públicos de la Junta de Andalucía hemos sido destinatarios de los recortes más agresivos de cuántos hayan habido en nuestro país, tanto en derechos sociales como económicos. Si a esto le unimos el descrédito al que hemos estado abocados por la demonización, por parte algunos medios de comunicación, de la condición de empleado público, por el mero hecho de serlo, nos encontramos con una profesión a la baja, sin crédito alguno, y con una total despersonalización de la relación laboral y del contenido de los puestos de trabajo.

Se dan dos circunstancias que justifican esta situación actual, de un lado, la Junta de Andalucía en su condición de empleadora, ha aprovechado las reformas laborales para dar una vuelta de tuerca más al empeoramiento de las condiciones de trabajo de los empleados públicos ( denegación de permisos, eliminación de ropa de trabajo, bajada de productividad, menos personal y más trabajo, aumento de jornada laboral, soslayo de la representación de trabajadores,etc) y de otro, existe un tropel de trabajadores que para resolver sus situaciones personales han optado por abonarse al ESTAJANOVISMO laboral.

Sí, muchos de los empleados públicos, hartos de ver como su situación no mejora, han optado por mercadear con su contrato de trabajo, traspasando todos los límites legales y morales y se han puesto al servicio de los jefes de turno para desdoblarse en sus funciones y detentar responsabilidades para las que las leyes de Función Pública reservan unos sistemas de provisión y requisitos determinados. De todos los sistemas de productividad disponibles para los Recursos Humanos de las empresas, el ESTAJANOVISMO es el peor, entre otras razones porque prescinde de las reglas establecidas, somete al resto del personal a inseguridad jurídica, limita las posibilidades reales de promoción de los trabajadores, pervierte el sistema de acceso a las funciones públicas, anula la legitimidad de la representación legal de los trabajadores en la empresa y sobre todo, se nutre de una total discrecionalidad y arbitrariedad.

De las muchas connotaciones existentes en la Función Pública, no cabe duda de que la más exponencial de todas es el respeto a las normas y los procedimientos reglados; legales y convencionales.

Que estemos en crisis y se hayan congelado las ofertas de empleo público no justifica que se pueda pervertir el sistema y permitir que lo jefes de turno asignen arbitrariamente, a trabajadores "ambiciosos", responsabilidades y funciones correspondientes a otras categorías y/o grupos profesionales.

Lo trabajadores que se “prostituyen” de este modo, con la falsa deidad de pretender hacer creer al resto que su conducta está justificada por la situación económica y que “todos tenemos que arrimar el hombro”, lo que en realidad hacen es una inmersión de lleno en la Herpetología.
Y con su prostitución laboral , no solo transgreden las normas establecidas sino que por cauces no formales (el arrastre, babeo, bajada al pilón...) acceden a puestos y responsabilidades que de manera reglada sería imposible para ellos.

La productividad laboral es otra cosa, no puede ser que algunos trabajadores, por libre cuenta y riesgo, decidan hacer creer que trabajan mucho más y que no existen las barreras, haciendo de “chicos para todo” con la falsa excusa de que lo hacen por la causa.
Lo que están provocando, con su actitud egoísta y rastrera, es marcar la diferencia entre dos bandos bien diferenciados, uno, el que consciente de la situación de Andalucía y por dos perras chicas decide solucionar su situación personal y se pone a disposición de la empresa para todo y otro, los que respetamos las normas y creemos que, también en tiempos de crisis, se deben respetar los procedimientos reglados y que una cosa es evitar las típicas rigideces del sistema y otra bien distinta, prostituirse laboralmente. Claro, como en todos los sitios donde existen dos bandos, uno es bueno y el otro, por defecto, es malo.
¿Tú en cuál estás?

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