miércoles, 30 de septiembre de 2015

A mí, la vida me está pasando por encima...

El otro día, mi amigo Paquito entabló conmigo una dialéctica, de esas que nos arañan el alma sin solución de continuidad. Hablábamos de lo poca cosa que somos, de si hemos pasado por la vida o la vida ha pasado por nosotros. El final fue el de siempre, que no somos capaces de encontrar palabras para explicar nuestras sensaciones sobre la vida y la muerte, sobre si tiene sentido todo esto o no, de si ésta es la vida que me ha tocado vivir o la que yo he elegido, de si ha merecido la pena trabajar como un cabrón, sin pena ni gloria y sin que nada importante hayamos hecho o dejado en nuestras existencias...
Traigo aquí, a colación, unas palabras de Woody Allen que vienen como anillo al dedo:


"No hay ninguna respuesta positiva a la hora de afrontar la horrible realidad de la vida. No importa lo mucho que hayan escrito filósofos, sacerdotes o psiquiatras.. Al final, la vida tiene su propia agenda y ésta te pasa por encima. Todos terminaremos mal, tarde o temprano y de la misma manera (risas). (…) Vivimos en un universo cualquiera, vivimos vidas insignificantes y todo lo que creas o realizas en tu vida terminará desapareciendo con el paso del tiempo. Es lo que hizo Shakespeare, pero también Miguel Ángel o Beethoven. Todo desaparecerá sin importar cuanto lo atesoremos. Mi conclusión es que la única manera posible de seguir adelante es a través de las distracciones. Todos los grandes pensadores han estado siempre de acuerdo en que demasiada realidad resulta difícil de soportar”.

Y no es que este director de cine haya atravesado el túnel y venga a contarnos su experiencia, no, sino que ha encontrado esas palabras que, ni Paco ni yo, supimos descifrar para contar lo que sentíamos. Bueno, parece que algunos tienen ese don de dejar huella en la vida que les tocó vivir y además saben contarlo.

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