lunes, 16 de noviembre de 2015

LAS ESTRATEGIAS ELECTORALES Y EL SISTEMA DE RELACIONES LABORALES.

Las campañas electorales tienen mucho de eso, se oyen odas, alabanzas, en definitiva apologías llenas de promesas que lo único que tienen de cierto es su fecha de expiración.  Escucho hablar a los líderes políticos de una derogación completa de la reforma laboral, de lo mismo pero con pinzas, es decir, sin tocar las indemnizaciones por despido objetivo…que dicho sea de paso es la antítesis del sentido común porque es precisamente la indemnización por despido objetivo el núcleo esencial de las reformas laborales que debilita  la relación contractual y reduce a la mínima expresión los derechos elementales de todo trabajador con la única excusa de culminar el despido libre, “Santo y Seña del Neoliberalismo”. Pero “casi” nadie habla del Sistema de Relaciones laborales de nuestro país, ni aboga con sinceridad por la recuperación del protagonismo de la parte social en el concierto laboral para rescatar una negociación colectiva que sea creíble y tenga las mínimas garantías.

A estas alturas no nos valen los ambages porque es urgente que se produzca un giro social sin precedentes que conlleve todas las reformas normativas necesarias y esto no puede ni debe ser llevado a cabo por los políticos de turno sino por los actores de nuestro Derecho Social que deben dar un paso adelante y convertirse en protagonistas más que en meros espectadores. En la confección, reestructuración de todo un sistema no puede haber solo una parte,  “Ab utraque parte”.

Si os fijáis, las reformas legislativas operadas en estos años tienen como espíritu cierto la demonización del trabajador, la despersonalización de los puestos de trabajo, la jibarización de los derechos sociales elementales y todo ello con la excusa oficial de la recuperación económica con lo que se ha mandado un mensaje clarísimo a la sociedad, a ésta y a todas las anteriores que viene a inocularnos un silogismo claro “ La RECUPERACIÓN SOLO ES POSIBLE DESPOJANDO A LOS TRABAJADORES DE SUS DERECHOS ERGO LOS TRABAJADORES SON UNOS PRIVILEGIADOS”.

Pero no nos engañemos ya que este país lleva décadas dejándose llevar por los modismos sin importar la deflagración de todo un sistema, el de relaciones laborales y la Negociación Colectiva, y seguimos siendo presas fáciles de un  turnismo político que nos hace un daño incalculable.
La retórica es clara, los nuevos modelos o realidades productivas solo son posibles prescindiendo de los derechos de los trabajadores, estos son cargas inasumibles que deben ser reducidas, el fin justifica los medios, debemos dejar el largo plazo para pasar al cortoplacismo, cambiar seguridad y estabilidad por flexibilidad, el sistema de retribuciones por uno que amplíe el margen de flexibilidad en la asunción de riesgos de la actividad económica-laboral.

La recuperación macroeconómica de cualquier país de la UE parece que deba estar estandarizada y para ello se han utilizado como conejillos de Indias a los países del Sur de Europa.
Las reformas laborales de un país deben ser consensuadas por todos los actores económicos, políticos, culturales y sociales. Si debemos “fabricar” un nuevo modelo productivo es imposible hacerlo por la vía del decreto-ley del gobierno de turno porque eso tiene carácter de provisionalidad y resulta contraproducente a corto-medio plazo.

Además, cuando se toman como muestra los indicadores de los países del Norte de Europa lo que estamos creando es un agravio comparativo además de un sistema dual y separatista porque no tenemos nada o casi nada que ver con ellos (fiscalidad, situación geográfica, peso económico, diferencias culturales, carencias estructurales, modelos productivos, tasas de desempleo, P.I.B., tasas de crecimiento económico, índices demográficos, etc.) y para hacer comparaciones odiosas habría que resolver antes una pregunta ¿Qué fue antes el huevo o la gallina?.

España está anclada en unas estadísticas diabólicas de empleo/desempleo que tienen como justificación los vítores o defectos de unos y otros y todo este tiempo se ha perdido porque, si achacamos los defectos de nuestro mercado laboral a las políticas sociales concesivas o por el contrario, justificamos la recuperación con políticas restrictivas, estaremos instalados en un efecto boomerang olvidando la parte esencial de todo esto ¿cuáles son los defectos estructurales de nuestro sistema, tienen solución?¿Por qué la solución que  nuestros vecinos comunitarios dan para países como Portugal, Grecia, Irlanda, España, o Italia pasa por el crecimiento desmedido de la deuda aún más y no por la solidaridad real y efectiva?

Es un yerro incalculable asociar nuestro modelo de relaciones laborales y negociación colectiva a las campañas electorales de turno y más aún deslindarlos de las cuestiones de Estado soslayando su relevancia constitucional y las repercusiones sociales y económicas que de ellas dimanan.




No hay comentarios:

Publicar un comentario