martes, 5 de julio de 2016

La importancia de cuidar la literalidad del convenio colectivo en su redacción


En no pocas ocasiones, lo negociadores de convenios colectivos se limitan a transcribir lo redactado en ediciones anteriores o simplemente a “copiar y pegar”. En el comentario de hoy podremos asistir a la importancia que tiene que los negociadores sean personas cualificadas que sepan manejar las claves de las reformas legislativas y aplicarlas a la negociación colectiva de la forma más beneficiosa para los trabajadores.

Tanto la Audiencia Nacional como el Tribunal Supremo dan la razón a las trabajadoras, en virtud de la redacción del convenio colectivo y en contra de las tesis empresariales.
Concretamente nos referimos a la comunicación de una trabajadora de la empresa TRANSCOM WORLDWIDE SPAIN dirigida a que la concreción horaria por cuidado de hijos se efectuara dentro de su jornada ordinaria semanal.

Resultado de imagen de pluma y leyEl vigente Convenio Colectivo de Contact Center establece que:
“La concreción horaria y la determinación del periodo de disfrute del permiso de lactancia y de la reducción de la jornada, previstos en este capítulo, corresponderá al trabajador dentro de su jornada ordinaria”

Sin embargo, la empresa se aferra a la literalidad de la nueva redacción del art.37.5 del Estatuto de los Trabajadores que concreta tal reducción y concreción horarias dentro de la jornada ordinaria diaria.

En base a ello, la empresa se opuso a la comunicación (recordemos que hablamos de comunicación y no de solicitud porque los derechos preestablecidos por la legislación no precisan de autorización ni conformidad por parte de la empresa) de la trabajadora alegando que su contrato de trabajo distribuye su jornada semanal de lunes a domingo y por tanto su reducción de jornada debe incluir también los fines de semana.

La Audiencia Nacional da la razón a los trabajadores (en virtud de conflicto colectivo) y la empresa recurre en casación ante el Tribunal Supremo.

El Tribunal Supremo le da un “Zasca” a la empresa al desvirtuar la tesis de ésta que pretendía hacer creer que las partes firmantes convenían que el convenio colectivo se adaptaría sine die a las disposiciones legales vigentes en cada momento…y con ello, matizan que cuando un convenio colectivo como el de autos es redactado literalmente matizando que  la reducción y concreción se efectuará dentro de la jornada ordinaria, lo que ha querido decir es esto y no otra cosa como pretende hacer creer la empresa cuando sostiene que debe reducirse en la jornada ordinaria diaria.
Es importantísima la literalidad del convenio colectivo al decir que la concreción la hará el trabajador dentro de su jornada ordinaria y no de su jornada ordinaria diaria.

Curiosa transcripción de la sentencia que dice que “las palabras son el medio de expresión de la voluntad y han de presumirse que son utilizadas con corrección, de manera que «no debe admitirse cuestión sobre la voluntad cuando en las palabras no existe ambigüedad» es decir, no debe interpretarse lo que está claro.

Por tanto sentencia el TS que la concreción horaria y la determinación del período de disfrute del permiso de lactancia y de la reducción de jornada corresponderán al trabajador dentro de su jornada ordinaria, lo que permite a las trabajadoras reducir su jornada y concretar la distribución, en la jornada de mañana de lunes a viernes sin incluir los fines de semana, entre otras.


CONCLUSIÓN
Son contadas las manifestaciones de nuestro Tribunal Supremo dando la razón a los trabajadores en estas cuestiones (en los últimos tiempos) y por tanto debemos extraer las conclusiones positivas que de este tipo de fallos se derivan.  


Los Negociadores de los convenios colectivos deben de ser además de expertos, perfectos conocedores de las casuísticas que se dan en las interpretaciones jurisprudenciales y por tanto, de la capacidad y relevancia constitucional de la Negociación Colectiva debemos concretar que los convenios colectivos son directamente aplicables a las relaciones laborales, por encima de la normativa laboral (siempre que no la contravenga…)y por tanto se debe cuidar la literalidad de la norma paccionada, perfeccionando al detalle lo que en cada momento se quiera decir y evitando con ello las ambigüedades e interpretaciones indeseables que abonan el campo de actuación de las malas praxis empresariales.

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