lunes, 22 de enero de 2018

DOS NORMAS PRECONSTITUCIONALES DE 1938 OBLIGAN A UNA EMPRESA A HABILITAR UN COMEDOR PARA LOS TRABAJADORES



Analizamos la curiosa sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura. Sala de lo Social (STSJ EXT 1167/2017) de fecha 23/10/2017 que se dicta en recurso de Suplicación frente a la sentencia del juzgado de los social 4 de Badajoz que da la razón a los trabajadores en conflicto colectivo presentado por el comité de empresa.

Se condena a la empresa a instalar un comedor en el que los trabajadores afectados puedan realizar sus comidas a un precio módico, todo ello en los términos previstos en el Decreto de 8 de junio de 1938 y la Orden Ministerial de desarrollo de 30 de junio de 1938.


La sentencia de instancia estima la demanda deducida por el Presidente del Comité de Empresa de la empresa INDRA SOFTWARE LAB. SOCIEDAD UNIPERSONAL, sobre conflicto colectivo, condenando a la empleadora a instalar un comedor en el que los trabajadores afectados, en concreto los que realizan una jornada laboral partida, que son 212, pudieran comer a un precio módico y en condiciones saludables.

La doctrina jurisprudencial aplicada al caso es la contenida en las sentencias de 26 de diciembre de 2011, Rec. 1490/2011 , y de 19 de abril de 2012, Rec. 2165/2011 , en cuanto:

  • Dichas resoluciones razonan y sostienen la aplicabilidad del Decreto indicado y Orden que lo desarrolla de 1938.
  • No vulneran los principios constitucionales de las cuestionadas normas preconstitucionales sobre comedores de empresa.
  • Su falta de derogación expresa o tácita por otras normas infraconstitucionales posteriores.
  • Y su no sustitución por la posible normativa de desarrollo de la LPRL, ni por la negociación colectiva, obligan a entender que se mantiene su vigencia.

Las normas preconstitucionales de 1938 establecen que las empresas que no concedan a sus obreros dos horas para el almuerzo, y aquéllas en que lo solicite la mitad del personal vienen obligadas a habilitar un local-comedor.

La empresa alegaba, entre otras cuestiones, que había puesto a disposición de los trabajadores máquinas expendedoras automáticas y que constituye un sistema alternativo válido para cumplir con la obligación de prestar el servicio de comedor. 

La empresa recurrida alegaba que las máquinas a las que alude dispensan también comidas preparadas, a lo que cabe añadir por parte del tribunal que un servicio de la naturaleza a la que alude la empresa no permite tener cumplido el deber que le incumbe, no sólo porque el coste lo asume en exclusiva el trabajador, sino también porque el recurso diario a ese tipo de alimentación no garantiza una dieta sana, equilibrada y variada como la que está obligada a procurar la empresa y todo esto lo dice bajo el manto y el espíritu de dos normas de 1938, nada más y nada menos.

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